Las filtraciones de Wikileaks y el caso Snowden han vuelto a poner en la palestra el espionaje. Una práctica que parecía arrumbada tras la caída del muro de Berlín pero que, visto lo visto, simplemente cambió de objetivos. Tal y como ha quedado demostrado, la Agencia de Seguridad Americana (NSA en sus siglas en inglés), se ha dedicado desde entonces a escuchar a los amigos en lugar de grabar a los enemigos. De ahí que traigamos a colación una de las ficciones de espías por antonomasia: El Topo, en sus dos versiones, literaria y cinematográfica.