Contra lo que pueda parecer, por su nombre, la banda británica Muse es un grupo de nuestro tiempo. Actúan en estadios abarrotados, con la última tecnología a su disposición, y las letras de sus canciones están a caballo entre la obsesión de control de los gobiernos, tipo Gran Hermano, y la dicotomía atractivo / temor por los retos que plantea la era de la información.