Andoni se dejó caer en el sofá, aburrido, y encendió el televisor con el mando a distancia. Sintonizó el canal de una emisora de rock donde sonaba Segundo Premio de Los Planetas. Su cerebro, en plena ebullición sinestésica, comenzó a percibir colores y a trastocar palabras al son machacón de la batería de Eric y el desbarre melódico de J.