Estos días se reeditan dos álbumes rupturistas. En 1968, la Velvet Underground publicaba White Light / White Heat, un disco que cambiaría los cánones del rock para muchos de los músicos que triunfarían en la década de los 70s, David Bowie entre ellos. Por su parte, en 1979, un Camarón que ya era mito del flamenco, se adentra en terrenos mestizos y adopta una instrumentación rock que los puristas considerarían una traición en toda regla, pidiendo que les devolviesen el dinero gastado en un disco al que llamaron de todo menos flamenco. En un proceso inverso al que se produciría en las navidades de 1991, cuando la chavalería americana descambiaba en las tiendas sus regalos para llevarse el Nevermind de los Nirvana.